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Puerta 12: a medio siglo de la tragedia más grande del fútbol argentino

El 23 de junio de 1968 se enfrentaron River y Boca por el Campeonato Metropolitano. 90.000 espectadores colmaron el Monumental que, por entonces, tenía una mayor capacidad (en 1978 se redujo por la instalación de plateas).

Como suele suceder con frecuencia, el Clásico fue anodino y culmino 0-0. Tal vez por eso, y por el intenso frío, los hinchas de Boca (ubicados en la tribuna que da espaldas a Figueroa Alcorta) comenzaron la retirada en tropel unos minutos antes del final; tenían que egresar por la puerta 12.

Sin que se pudieran establecer las causas, cientos quedaron atascados entre el fin de la escalera y el portón cerrado. Los de arriba, ignorando lo que sucedía, empujaban por bajar; los de abajo por subir; la avalancha mortal arrojó 71 muertos y más de cien heridos por asfixia y golpes.

Entre River y los clubes que integraban la A.F.A. armaron un fondo y, a fin de año, entregaron U$S1.000 a los familiares de cada una de las víctimas a cambio que renunciaran a realizar presentaciones judiciales. Ello fue aceptado por 69; los otros dos fueron a juicio y percibieron U$S50.000 cada uno.

Dos empleados de River fueron encarcelados, aunque otra instancia judicial los sobreseyó definitivamente cinco meses después. Los policías que debían custodiar la puerta 12 nunca fueron indagados.

La Tragedia de la Puerta 12 fue otro caso que avaló la sentencia popular “En argentina nadie va preso”.

Por Roberto Armando Bravo.

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