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Me entristece Me encanta

Frotó la lámpara

Recordamos a Néstor Víctor Olmedo, al cumplirse hoy cuatro años de su partida.

Estampa de crack. Gol de Néstor Víctor Olmedo a Rincón del Atuel, de tiro penal, en el '79. Robles ya picó. Carlos Mandolessi palpita.

“Néstor Víctor Olmedo frotó la lámpara, apareció el genio y concretó un gol memorable”.

El relato apela a la “Lámpara de Aladino” (una de las más famosas historias de “Las mil y una noches”) que representa al cerebro y al friccionarla lo activa, sale el genio y cumple el deseo. La belleza de cuentos como ese tenían las jugadas del diez del Sportivo Pedal Club.

El Yali era armador, enganche, media punta y punta al mismo tiempo. Su inteligencia y calidad lo posicionaban al comienzo y fin de cada maniobra.

Cabeza levantada, ambidiestro, habilísimo, definidor nato de abajo o de arriba, guapo, muy guapo. “Le daban para que guardara” y se levantaba sin chistar; el día que tardaba en hacerlo era para preocuparse.

Lo de Olmedo fue palabras mayores

En noviembre de 1979, Mendoza y San Rafael disputaban en el mundialista la final provincial de la Copa Adrián Beccar Varela. Se iba el partido con una igualdad en uno que clasificaba a los Celestes; Olmedo controló un balón por la mitad de la cancha, enganchó hacia su terreno (en clara demostración de que quería tenerla) y, viendo adelantado al arquero Daniel Morón, giró repentinamente y sacó un disparo extraordinario a la red. Ovación de 30.000 personas, un tercio sanrafaelinas.

Para muestra basta un botón, aunque podrían rememorarse otras genialidades que no tuvieron la repercusión de la narrada.

Definitivamente, Néstor Víctor Olmedo fue el futbolista sanrafaelino más talentoso de los últimos 50 años. Hoy, a cuatro años de su partida, el fútbol sanrafaelino lo recuerda.

Por Roberto Armando Bravo.

2 Comments

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  1. Un exquisito del futbol, habilidoso inteligente. Nos dio muchas alegria a todos los del expreso tricolor. Mi recuerdo por siempre

  2. Grande El Yaly, un amigo, nos reíamos mucho, tenía mucho sentido del humor, en la cancha ni hablar, no se ven mucho o casi nada esa clase de jugadores. Se lo recuerda siempre.

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