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La magia chaplinesca del Bocha

La disputan a muerte Pedro Fóppoli y Carlos Fren. Detrás, Walter Llentilín (Clarín Deportes).

Hoy recordamos el segundo partido de Huracán de San Rafael en el Torneo Nacional 1981. En esta oportunidad, traemos a la memoria el cotejo disputado en Buenos Aires ante Independiente de Avellaneda.

Independiente 4 – Huracán 0

El recuerdo trae aquel mítico estadio de la Doble Visera en Avellaneda. Allí, los Diablo Rojos lograron su fama copera a partir de los sesenta. El progreso lo hizo más grande y confortable, aunque lo despojó de características muy particulares.

Los muchachos de Huracán tendrían un motivo para ufanarse: “Yo jugué un partido de Primer, por los puntos, en la cancha de Independiente”. Nada borraría eso. Ni siquiera soportar las genialidades del Bocha que hizo jugar a todos. Tanto que, en la primera media hora, el Huracán fue Independiente y marcó cuatro veces.

Los otros sesenta minutos sobraron. Bochini descansó (también parte del equipo) y el protagonismo quedó para un Globo desmoralizado. Hubo desánimo pero no faltó actitud por lo que arquero y defensores Rojos fueron exigidos hasta el final.

Por aquello de que “de todo se aprende”, los sanrafaelinos tomaron nota de cuán distinto es el fútbol cuando se juega con la cabeza. Fue una lección que nadie despreció.

Hasta el próximo partido.

Puede interesar: Especial: Torneo Nacional 1981.

Por Roberto Armando Bravo.

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