in

Somos como somos

Una sociedad debe conocerse. Es imprescindible. Cualquier diagnóstico tiene que ser, por sobre todo, sincero. Aun cuando sonroje. Pero no hay otra manera.

Los argentinos debemos admitir que consumimos gran parte de nuestro tiempo debatiendo, discutiendo. Es que nos creemos especialistas en todo.

Existe un gran abanico: formación de un equipo de fútbol, análisis de políticas socioeconómicas, de seguridad y hasta de relaciones internacionales.

Trasciende el ámbito de las pequeñas asociaciones o entidades que eventualmente integremos, para proyectarse a lo macro.

Todo ello es un camino redondo: no conduce a ningún lado. Pero no reparamos en ello; nos gusta. Además, dirá un argumento poderoso, controversias y polémicas están insertas en el derecho constitucional de expresarse libremente, de peticionar.

Hay algo que todos debemos tener en cuenta: la deliberación sistemática es comparable a un camino con obstáculos.

En ocasiones, deberemos saber optar entre practicar el deporte nacional de debate y discusión o adaptarnos a las decisiones mayoritarias. Sin dejar de aportar nuestro disenso, claro está. Así funcionan otras sociedades y no les va para nada mal.

Por Roberto Armando Bravo.

Foto de inicio: www.taringa.net

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entradas vendidas por Rincón en el TDI ’95

Deportivo: bomba, canchas y pintura