in

Semáforos

La colocación de semáforos es una demanda vecinal histórica. Es que, simplemente a los efectos de establecer un punto de partida, casi no hubo avances en las tres últimas décadas.

El tiempo pasó y dejó sus huellas: la deuda y el deterioro. En efecto: un alto porcentaje de los equipos son muy viejos (para cualquier comparación con otros aparatos tecnológicos hay que tener en cuenta la cantidad de horas de funcionamiento).

Uno cree (quisiera creer) que no es que se haya minimizado la importancia de los semáforos. Uno de los impedimentos debe haber sido el costo.

De todos modos podrían evaluarse medidas previas. Hay intersecciones donde se puede realizar una reforma geométrica que mejore la visibilidad.

Es menester la erradicación de arbustos sobre veredas que obstruyen los cruces. Representan otro problema los carteles publicitarios que se instalan sobre cunetas a metros de las esquinas.

Por supuesto que siempre serán útiles cartelería, pintura en el pavimento y badenes en los puntos más conflictivos.

A falta de pan, buenas son tortas.

Por Roberto Armando Bravo.

Foto de inicio: www.elcajondeardu.blogspot.com.ar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Equipo que gana, no se toca

Sport Club Argentino: por la vuelta