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La corte lo liberó

Joaquín, un adolescente mendocino de 15 años, vivió mal casi la mitad de su corta vida.

En lo que ya es un caso tipificado dentro de las relaciones matrimoniales, el joven fue rehén de las disputas de sus padres que, además de separados, tuvieron una conflictiva relación. Y su mal se hizo crónico: duró siete años. 

Uno de los problemas que más le pesó fue estar un tiempo con mamá y otro con papá cuando, en el momento más necesario de su vida, necesitaba de los dos.

Está bien: por más que se quiera, no siempre se puede y, en ocasiones, la unión es tan traumática como el desacoplamiento. Muy a su pesar, los chicos lo entienden y admiten.

Lo que no comprenden es cómo les pueden hacer tanto mal quienes se “pelean” por ser el más amoroso.

Durante todo ese tiempo, Joaquín estuvo visitando el juzgado, al punto que comenzaron a serle familiares pasillos, despachos, jueces, secretarios y empleados.

En muchos de ellos creyó advertir cara de compasión. Y supo lo que es sentirse examinado en el más absoluto sentido de la palabra: decena de veces visitó consultorios y hasta probó el diván de psicólogos y psiquiatras. 

Del mismo modo descubrió hasta qué punto pueden ser crueles sus pares. En realidad, no pudo encontrar su lugar en la sociedad. Y se echó culpas. Y se confundió. “Quiero vivir con mi madre”. “No quiero vivir con mi madre” habría dicho a los magistrados.

Anteriormente, a los nueve años, había asegurado lo contrario. Admitió, también, haber mentido respecto de algunos dichos sobre su madre.

Alguien tenía que poner fin a la odisea y lo hizo la justicia. En un fallo con poca repercusión, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza, falló para que Joaquín eligiera con quién vivir.

De tal modo, terminaron comparecencias, pericias y demás. El muchacho, sin condicionamientos, sin estar sujeto a opiniones ni leyes, pudo optar y podrá cambiar todas las veces que quiera.

Que él tenga las riendas lo libera, y minimiza el motivo central de la controversia. Se hizo justicia.  

Por Roberto Armando Bravo.

Foto de inicio: www.crecerfeliz.es

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