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Antes que…

La educación en la primera infancia está caracterizada por el no. “No toques”, “no te arrimes”, “no tires”. Ante seres que no tienen raciocinio, no hay otro modo. Naturalmente algunos son más dóciles (lo que hace parecer que entendieran) y otros más insistidores.

Más tarde, previo a la escuela, están en condiciones de aprender algunas cosas elementales. Tienen que ver, también, con su cuidado. Mirar antes de cruzar las calles, conocer el significado del color de los semáforos, saber cómo manipular los electrodomésticos, no aceptar golosinas de desconocidos; la lista es muy grande.

La etapa más compleja llegará a posteriori: pre adolescencia y adolescencia propiamente dicha.

Los consejos siempre serán pocos; a muchos de ellos se opondrán cuestionamientos propios de la edad rebelde. Pero hay que insistir porque, si bien carecen de capacidad para advertir las consecuencias, los jóvenes saben perfectamente lo que está bien y lo que no.

Más vale prevenir que curar, de eso se trata.

Por Roberto Armando Bravo.

Foto de inicio: teoterapiadefamilia.blogspot.com.ar

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